26/2/20

Black Bolt #3-5 (2017)


Saladin Ahmed orientaliza su guión carcelario con monstruos gigantes y pasajes iniciáticos kármicos. O eso me parece a mí. El dibujo de Christian Ward vuelve a monopolizar la atención del lector hipnotizado. Rayo Negro recupera la Voz junto a sus extraños compañeros de fuga (parecen una versión rara de los Guardianes de la Galaxia). Una space opera psicodélica que me recuerda un poco a la película Cube (Vincenzo Natali, 1997) y sus secuelas. En el #4, Rayo Negro y The Crusher están atados a una columna de metal. Cada vez les queda menos oxígeno para respirar. Hablan. Se sinceran. El forzudo exboxeador cuenta su vida. En la penúltima viñeta, aparece Mandíbulas, el perro teletranportista. Ahmed sabe escribir diálogos. Ward dibuja en un tono más intimista de lo habitual. Curioso capítulo. El final encoge el corazón, y todo. El #5 empieza con un flashback dibujado por Frazer Irving en el que vemos crecer juntos a Rayo Negro y al perro Mandíbulas. A partir de la página 5, Ward se encarga de ilustrar, con ese estilo psicocósmico que le caracteriza, el rescate que lleva a cabo Black Bolt de sus compañeros de prisión. Descubren que el carcelero es un prisionero que se ha trasformado en una especie de vampiro energético incomprensible. El guión de Ahmed se intoxica con su propia droga.


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