Garth
Ennis,
en su salsa. Picante. Un guión de patada en los huevos y pellizco en los
pezones. Año: 2012. Europa es un único país autoritario, ultraliberal y racista,
controlado por los alemanes y los franceses. Sus enemigos naturales son el
Reino Unido y los Estados Unidos. Están en guerra desde 1999. Una guerra sin
fin, con millones de muertos. La mercenaria Bloody
Mary Malone, norteamericana, acepta un encarguito: encontrar y neutralizar
a un excolega. El tipo en cuestión trata de vender un arma definitiva al Presidente
de Europa: un invento chino que transforma a las personas en superhombres o
supermujeres indestructibles (metiéndoles un parásito vivo por la boca). Asqueroso,
gore, malintencionado, irreverente y punk. Malone, que acaba de cumplir los
40, cuenta con la ayuda de un soldado inglés, The Mayor, que no recuerda ni
cómo se llama (personaje endiabladamente adictivo, por su manera de hablar y de
actuar). Final ambientado en el Vaticano. Baño de sangre y vísceras. Dibujado
con brabuconería por Carlos Ezquerra.



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