Bueno.
Me ha costado entrar. He tenido que releer los 3 primeros números, respirar
hondo, y seguir leyendo. Confiando en el talento de Warren Ellis. Tenía la impresión de que la trama tardaba mucho en
cuajar. Que los datos necesarios para seguir el argumento eran, quizás,
demasiados. Que se tardaba en exponer la chicha.
Lo cierto es que, en efecto, Ellis apuesta por no despeinarse. O esa es la
impresión que da una lectura superficial. Ahora que lo pienso, los estallidos
de violencia están extraordinariamente bien encajados en la dinámica
dialogante. Las múltiples tramas paralelas, sin personajes claramente
positivos, se entrelazan con ligereza. Hay 3 agencias multipoderosas controlando
el cotarro: IO, Halo y Skywatch. Enfrentadas entre sí. Hay extraterrestres
infiltrados entre nosotros. Tecnología avanzadísima y secreta. La chica
protagonista, Angela Spica, es una ingeniera que se ha transformado a sí misma
en una especie de Transformer. Los lectores familiarizados con las series de
WildStorm (WildC.A.T.S. y demás)
reconocerán a los personajes secundarios, todos o casi todos superespías:
Grifter, Lucy Blaze, Michael Cray, Voodoo, Kenesha, Adrianna… A mí me va a
costar diferenciar a unos de otros y a unas de otras. El tebeo en sí está
diseñado con gusto. Impecable. Sofisticado. Postmoderno. El dibujo de Jon Davis-Hunt es meticuloso, limpio,
atractivo. Nada yankee. Las escenas
de acción son quirúrgicamente
salvajes (suelen serlo en muchos de los trabajos recientes de Ellis: marca de
la casa).

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