No lo consigo. Concentrarme, disfrutar.
Sé que Warren Ellis juega al mismo
juego de siempre, sin escatimar acidez, compromiso y talento visionario. El
problema es que no entiendo nada. No tengo ni idea de lo que pasa. No distingo
a un personaje de otro, a un bando de su contrario. Menos mal que el dibujo de Jon Davis-Hunt me mantiene despierto.
¡Esas escenas de acción y de no acción sin diálogos! ¡Los flashbacks en blanco y negro con platillos volantes de los 50! Todo
eso es fantástico. Y el maravilloso diseño de la colección en sí. El packaging. Alucinante. Lástima que mi
cerebro no dé. 24 putos números.
Docenas de horas ¿desperdiciadas? No tanto, pero.


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