Neil
Gaiman nos
propone una aventura apócrifa de Sherlock Holmes y el Dr. Watson (bautizados
con otros nombres) en un Londres victoriano tachonado
de detalles inquietantes. La Reina de Inglaterra (o la Reina de Albión, en el
cómic) es una versión (más bien, perversión) femenina de Cthulhu. Otros Old
Ones del Universo cósmico-horroroso de
Lovecraft reinan en otras zonas del
planeta. El detective de la calle Baker investiga el asesinato de un miembro de
la casa real, un híbrido pulposo-humano
con tendencias puteras. En esta
realidad pararela imaginada por Gaiman existen rebeldes en la sombra, restauracionistas que conspiran contra
los Old Ones en defensa del libre albedrío humano. A medio camino entre el steampunk inteligente de un Alan Moore y la ocurrencia posthumanista de un Grant Morrison, esta novela gráfica sabe a poco. Al dibujo de Rafael Albuquerque le falta un punto agresividad.
Quizás porque ha sido él, con la ayuda de Rafael
Scavone, quien se ha encargado de adaptar a viñetas el guión original de
Gaiman.



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