Primeras
aventuras del renovado Capitán
Marvel. El héroe extraterrestre se encuentra en la Zona Negativa. Cuando el
adolescente Rick Jones, cantautor pop
a la deriva y exescudero de la Masa y el Capitán América, hace chocar sus
muñequeras de metal, el superhéroe se materializa en la Tierra y el jovencito
se teletransporta a la Zona Negativa. Intercambio de cuerpos y mentes. O algo
así. Una fórmula retro y de serie Z, pelín DC. Como los guiones de Roy Thomas, escritos a toda prisa,
acumulando tópicos. Humor involuntario cada 2 por 3 (el villano afirmando en el
#18: “¡Bah, me cansa esta conversación
conmigo mismo!”, después de hablar en voz alta sobre sus planes de venganza
durante una docena de viñetas). Menos mal que el dibujo es de Gil Kane: revolucionario, energético,
expresivo, con personalidad. Ultradinámico y de vanguardia. Y en constante
evolución (a mejor). El #17 es todo suyo; el #18 incluye páginas del gran John Buscema.




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