Los
supervillanos demasiado superpoderosos
me abruman, me encabronan, me superan. No suelo entender qué demonios pasa a su
alrededor. Sobre todo, desde que andan sueltos por ahí guionistas como Jonathan Hickman. Thanos es uno de los megamalos más molestos. Lo creó el
piradísimo Jim Starlin en 1973,
plagiando al Darkseid de DC, que era de Jack
Kirby. En esta nueva cabecera Marvel, comercializada, me atrevo a imaginar,
como merchandising de las futuras
películas de la casa, este oriundo de Titán, luna de Saturno, amante de la
mismísima Muerte y asesino de su propia familia, descubre con pasmo que se está muriendo. ¡Él, que es
prácticamente un Dios! Antes, vemos cómo obliga a suicidarse a su
exlugarteniente, el taimado y retorcido Corvus Glaive, cabecilla de la Orden
Negra, y cómo su propio hijo Thane planea cargárselo con la ayuda de Mistress
Death, Eros y Tryco Slatterus. Que Jeff
Lemire logre que me entere de todo esto gracias a sus textos, tiene mérito.
Espectacular el dibujo de Mike Deodato Jr:
mucho más épico, geométrico y quirúrgico de lo habitual. Y bastante menos
tramposo.



No hay comentarios:
Publicar un comentario