El
momentazo shakespeariano se diluye
como un azucarillo en una cucharilla colocada sobre un vaso de absenta. Thanos,
atrapado en el abismo funerario de las 3 brujas del fin del universo, se
imagina líder de los Vengadores. El tono es patéticamente DC, más que Marvel.
Cuando se da cuenta de que todo es un engaño, Thanos se carcajea de las viejas
y recupera sus poderes. ¡A machacar! En el próximo episodio, pelea rabiosa
entre padre e hijo. Jeff Lemire
recuerda, de pronto, que está escribiendo un tebeo de supervillanos sin
escrúpulos y se engorila. Germán Peralta dibuja con chisporroteos de cabreo mayúsculo. Como
debe ser.

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