En
1970, Marvel deja de fabricar nuevas
aventuras de la Patrulla X. Durante 5 años, sólo publica reimpresiones de
material antiguo. En 1975, el jefe de edición Len Wein y el dibujante Dave
Cockrum vuelven a apostar por los superhéroes mutantes con 1 número
especial: Giant-Size X-Men #1.
Inmediatamente después, ponen en circulación X-Men #94, que se convierte en el primer número oficial de la segunda etapa del grupo.
Los integrantes del equipo básico han
cambiado. El Profesor X y Cíclope encabezan un grupo raruno del que forman parte 7 guiris:
Tormenta, Lobezno, Rondador Nocturno, Banshee, Coloso, Thundebird y Sunfire
(que se larga en la página 2). El
principiante on fire Chris Claremont se encarga del guión (a
partir de un argumento de Wein). Luchan contra un archivillano de folletín
decimonónico, el Conde Nefaria, y sus 5 esbirros animaloides, que parecen descartes
de un cómic DC de los peores. La trama concluye en el #95, con la muerte de
uno de los mutantes: el apache
Thunderbird. Mucho ritmo, mucha acción. En el #96, Claremont pone en marcha una
subtrama misteriosa y se saca de la manga un monstruo demoniaco de procedencia
extraterrestre y extradimensional (e inspiración lovecraftiana). Entra en escena un personaje secundario con gancho:
la ama de llaves escocesa Moira
MacTaggert, vieja amiga del Profesor X. El #97 es explosivo, con Claremont
tirando de 2 ó 3 subtramas a la vez, y enfrentando a Cyclops con su hermano,
Havoc, y con la guapísima novia de éste, Polaris. Cockrum, el dibujante,
disfruta.


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