Un grupo de científicos, científicas y
militares se interna en una gruta subterránea plagada de bichos. La cueva resulta
ser el aparato digestivo de un monstruo alienígena indescriptible (e
inevitablemente lovecraftiano). Interludios
psicodélicos traumáticos colorinches.
Imposible distinguir a un personaje de otro. Cullen Bunn y Kyle Strahm
guionizan a toda prisa. Baldemar Rivas
dibuja con entusiasmo Pop.


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