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de 4. Miniserie finiquitada. No de cualquier manera, sino de la única posible.
Todo vuelve a la normalidad. ¿Decepcionante? Como la vida misma. Loki no tiene
programa electoral. Quizás haya montado todo el pitoste para que la protagonista encuentre trabajo como periodista.
No en vano él es el Dios de las historias. Cualquier premisa le sirve para
construir un relato. Eso es
interesante. En este último episodio, escrito, como los anteriores, por Christopher Hastings, el tono tiende a
ser más conciliador. Hay moralina. Menos mala leche. El dibujo de Langdon Foss tampoco puede volar demasiado alto.

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