A
lo tonto, a lo tonto, esto va cuajando. La carrera postapocalíptica es más que
una carrera postapocalíptica. Los personajes rememoran flashes de horror genético. Pesadillas paracientíficas. Aquí, los
pilotos flipan con unos hongos y penetran en un laboratorio secreto. Guión apártense que allá voy de Ken Pontac. Dibujo en cualquier momento exploto de Leonardo Manco.

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