Si
esto fuese una teleserie, me engancharía al instante. Tiene eso que tenían los primeros episodios de
Heroes y Misfits. Más la caña destroyer
de películas como Natural Born Killers
o Chronicle. Y la credibilidad neo noir de David Lapham en su saga tebeística Stray Bullets. 2 adolescentes en fuga, con pasta robada a narcotraficantes, desajustes hormonales,
superpoderes, pistola, Cadillac y numerosos asesinatos a sus espaldas, se
convierten en piezas de caza del FBI y de un grupo clandestino de superfreaks. Un comicbook estupendísimamente bien escrito por Matthew Rosenberg y Patrick
Kindlon, ilustrado por un dibujante que va a convertirse en la gran
revelación confirmada de la temporada: Josh
Hood. Trazo indie pop y virtuosa mise en page. Editado por Black Mask.


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