Regreso
rejuvenecido y encanallado del detective de lo oculto. Un tipo peligroso que te
puede arruinar la vida con un comentario envenenado. Fumador, bisexual, very
british en su esencia hooligan. Los guionistas Ming Doyle y James Tynion IV
pretenden enfrentarle a su propio pasado traumático. Los monólogos interiores
que le han escrito en esta primera entrega tienen su gracia. El dibujo de Riley Rossmo derrocha estilazo e
ironía. Geniales las dobles páginas en las que vemos un corte vertical de los 9
pisos inferiores del club Inferno, en Chelsea, un “Art-House Theatre Nonsense” (Constantine dixit) regentado por la
demoníaca Blythe.

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