Los
eventos o crossovers transversales casi nunca funcionan. Mejor dicho, funcionan
de aquella manera: comercialmente, fanáticamente, pintureramente. Tienen
atractivo a primera vista. Luego, el hecho forzoso de que los argumentos de varias
series tengan que estar entrelazados, impide que el trabajo de los guionistas
esté a la altura. En este caso, al puzzle montado por Jonathan Hickman le sobran personajes y le falta chicha. Chicha
conflictiva y dramática, pero de verdad. Que pasen cosas, que se produzcan
situaciones, que surjan coincidencias. Que los actores del drama sufran,
cambien, evolucionen. Aquí, en estos 6 comicbooks que describen los hechos
centrales del asunto (y que se leen paralelamente a muchos números de Avengers
y New Avengers), sólo hay poses destructoras, millones de muertos instantáneos,
choques de planetas, tormentas galácticas, terremotos interdimensionales.
Demasiado colosal. Poco creíble. Thanos es un supervillano con carisma. Proxima
Midnight tiene un nombre y un look insuperables. Los demás malos, se pasan de
monstruosos o de grotescos o de arcanos. Los superhéroes son de cartón piedra:
se limitan a ir y venir en grupo. Son multitud. Son legión. Se estorban entre
sí. No hay quien se aclare con tanta gente. Eso sí, los dibujantes disfrutan y
se lucen: Jim Cheung, Dustin Weaver,
y mi favorito, Jerome Opeña (ver
ilustraciones).



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