Es
una cuestión de empeño. El que pone el lector para que acabe gustándole esta
serie. Brian Michael Bendis
despliega su talento para los diálogos machacantes y las sugerencias
conspiranoicas. Algunos capítulos le salen más redondos que otros. El primer
arco argumental se diluye un poco en el aire. Jessica sale de la cárcel, vuelve
a ejercer de detective privada, se enfrenta a su ex, Luke Cage, por la custodia
de la hija de ambos, acepta un caso de marido asesino que asegura ser de otro
multiverso, y engaña a una megavillana que quiere asesinar a la Capitana
Marvel. El segundo arco parece más consistente. Maria Hill, despedida de
S.H.I.E.L.D., contrata a Jessica para que averigüe quién quiere matarla.
Jessica descubre que es la propia Maria Hill la que ha puesto precio a su
cabeza. También desvela secretos del pasado de la exagente. Y aquí está la
genialidad. Todos los flashbacks del pasado chungo de Maria están dibujados por
Javier Pulido, con esa línea clara
chisporroteante y juguetona que le caracteriza (ver ilustraciones). Un grafismo
que contrasta poderosamente con el fotorrealismo sucio del dibujante habitual, Michael Gaydos.



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