Thanos
mata para complacer a la Muerte (que aquí no es una chica guapa –al menos al
principio–, sino un esqueleto que habla a través de un fantasma horrendo). El
propio Thanos cuenta con su propio lacayo, una especie de rata-hombre o
perro-hombre. Thanos decide ir a recolectar las 6 Gemas del Alma, que enseguida
serán rebautizadas –por él mismo– como Gemas del Infinito. En el primer
capítulo, Schemes and Dreams, Thanos
se las roba al In-Betweener, y a los Elders The Champion y The Gardener,
después de humillarles. En el segundo capítulo, Games and Prizes, Thanos engaña a otros 3 Elders: The Runner, The
Collector y Grand Master. Todos ellos superseres inimaginablemente
superpoderosos y de diseño absurdo. El tono épico de chufla, las ocurrencias
mitológicas de tienda de juguetes, la narrativa simplona, el catálogo final en
el que se explican los superpoderes de cada una de las gemas: todo eso funciona
en positivo. Vete a saber porqué. Felicidades a Jim Starlin, por ser tan raruno y tan efectivo. Felicidades también
a Ron Lim, un dibujante que podría
ser underground. Todo lo que sale aquí sigue siendo material argumental de
infinitas cabeceras Marvel. Curioso. Contar lo mismo una y otra y otra vez.


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