Excelente.
Inesperado. Original. Ingenioso. A esto me refiero cuando hablo de que los
guionistas deberían llevar siempre ases escondidos en la manga. Bien por Charles Soule. Con una idea canallesca y vil, ilustrada con adictiva
grosería pseudoindie y subgenérica zetosa por Kim Jacinto, consigue que esta serie se interne en territorio
peligroso. Máximus, el hermanastro malo de Rayo Negro, es el protagonista
absoluto de este episodio. Manipula a 2 inhumanos caídos en desgracia (un viejo
drogadicto adicto a los cristales terrígenos y un tipo de aspecto demoníaco que
puede hablar con todos sus antepasados) para diseñar un plan realmente
retorcido. Él tiene la llave para parar la guerra entre inhumanos y mutantes.
¿Por qué algunos de los mejores giros argumentales de un evento NO nacen y se desarrollan en la cabecera
matriz del propio evento? En el #19, Maximus arrastra a sus compinches al
interior de un monstruo marino. Humor cafre y ritmo sostenido. Jacinto y Ario Anindito dibujan con trazo feísta y pseudomangante.

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