Fue
el primer encargo importante que le hizo Marvel a Jonathan Hickman. En 2009, Fantastic
Four ya había dejado de ser The
World’s Greatest Magazine. De hecho, cuando Hickman se puso al frente de la
colección, el editor jefe decidió retirar esa célebre frase de la portada. Con
el tiempo, Hickman consiguió que volviese a ponerla. Su empeño dramático dio
frutos. Los personajes crecieron en carácter. Los lectores crecieron en número.
La peripecia FF puso el listón de la
qualité por las nubes. La última etapa, con las dos series editándose cada mes
en paralelo, ha tenido un par de momentos sublimes, y bastantes, quizás
demasiadas, notas desafinadas. Para mí, que he leído antes las Secret Wars de 2015 que los 4F de 2009-2012, ha supuesto toda una
experiencia descubrir que las semillas de las guerras secretas se plantaron en Fantastic Four y FF. Hickman es un pesado, pero llega un momento en el que no puedo
dejar de leerle. Me dan ganas de volver a sumergirme en East of West. Tendré que desintoxicarme. Viñeta de Ryan Stegman.

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