Batman entra en el manicomio de Arkham para que encierren al Joker.
Una vez en el manicomio, se enfrenta a todos sus archienemigos. El Hombre
Murciélago va drogado hasta las trancas. Ha sido El Espantapájaros quien lo ha
noqueado con su gas del terror. El guión de Scott
Peterson
pesa toneladas. Cuesta prestarle atención,
pero es la excusa perfecta para que Kelley Jones se desmelene. Esta
miniserie contiene algunas de las páginas más
chifladas, retorcidas, dementes, juguetonas y virtuosas de toda la historia
impresa del personaje. Y una idea muy interesante:
¿Qué pasaría si no existiese Batman? ¿Los archivillanos utilizarían su talento
para otras cosas? ¿Mr. Freeze inventaría una técnica para criogenizar
astronautas en largos viajes espaciales? ¿Poison Ivy regeneraría los bosques
amazónicos? ¿The Riddler diseñaría videojuegos? ¿Dos Caras triunfaría como
fiscal? ¿Catwoman ganaría el Nobel de la Paz por su labor en defensa de las
mujeres maltratadas? ¿El Joker se convertiría en un brillante profiler de
asesinos en serie?




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