Leo
los 5 números que preceden al #222. Me remito a lo ya escrito: Erik Larsen disfruta y hace disfrutar. Savage Dragon es mamporrero, divertido,
sexy y actual. Incluye críticas a los votantes de Donald Trump y a los racistas ignorantes (o viceversa). Resulta
que el auténtico Savage Dragon estaba en la cárcel, sin poderes, y su hijo
policía es el que ejerce de superhéroe. Este último es padre de 3 pequeños
dragones que lo rompen todo (le arrancan un brazo al casero del edificio donde
viven). Su novia asiática es una mini bomba atómica. Escenas de cama pre o post
folleteo. Destrozos y escorzos a toda página. Viñetas alargadas a ritmo de 4 x
5. Archivillanos megabrutotes. Me gusta que Larsen aproveche algunos diálogos y
algunas situaciones para explicarle al lector detalles de la trama que quizás
no recuerde bien (quién fue novia de quién, qué pasó con aquel supervillano, en
qué dimensión estamos, dónde nació fulanito). A mí me viene muy bien. Voy a
leer más números atrasados.



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