16/6/20

Superman: Red Son #1-3 (2003)


Mark Millar es un guionista de premisas brillantes. Luego, estas premisas las desarrolla más o menos bien. A veces, muchas, extraordinariamente bien. Superman: Red Son nace de una hipótesis explosiva: ¿y si Superman se hubiese criado en la Unión Soviética? A partir de aquí, todo lo que sigue es improvisación creativa de alta gama. Superman, con la hoz y el martillo en el pecho, se dedica a salvar vidas, en su país y en el extranjero. No para. Está ocupado las 24. Cuando Stalin es envenenado, él se hace cargo de la Presidencia del país. El comunismo se propaga. Los únicos 2 países que se resisten al rojerío, manteniendo el sistema capitalista y sus injusticias sociales, son los Estados Unidos y Chile. En los Estados Unidos vive un genio superdotado, Lex Luthor, egomaníaco jugador de ajedrez en serie, inventor extremo, científico loco, casado con la periodista estrella del Daily Planet, Lois Lane. Luthor odia a Superman. Trata por todos los medios de acabar con él. Fracasa una y otra vez. Pero tiene un plan a largo plazo. Superman acaba aburrido de la perfección comunista, después de aplastar la rebelión de los Hombres Murciélago y compartir aventuras no sexuales con Wonder Woman. Luthor, por su parte, consigue que el sistema capitalista genere riqueza para todos y se apodera del anillo de Linterna Verde guardado en el Área 51. 2 mundos felices. 2 utopías condenadas a destruirse. Luthor obliga a Superman a desconectar a su asistente inteligencia artificial Brainiac y sacrificarse por la raza humana. El futuro queda en manos de los descendientes de Luthor. Evolución, progreso. Pasan los siglos, los milenios… Hasta que una pareja se ve obligada a meter a su bebé en una nave espacial rumbo a la Tierra para salvarlo de la explosión solar que pulverizará su mundo. Vuelta a empezar. El dibujo de Dave Johnson (#1-2) y Kilian Plunket (#2-3) se adapta a las ideas ucrónicas de Millar sin sofocarlas bajo toneladas de virtuosismos gratuitos. Son toontoonistas, resultones, ilustrativos. Yo hubiese elegido a otros dibujantes.





No hay comentarios:

Publicar un comentario