27/4/20

Infinity 8. T1: Romance et macchabées (2017)


Lewis Trondheim ataca de nuevo y recupera la idea ambiciosa de Donjon: crear montones de álbumes alrededor de una misma premisa en colaboración con guionistas y dibujantes colegas. Esta vez le toca el turno al género space-opera. Aventuras en el espacio de una agente curvilínea que tiene ganas de ser madre. La chica es como una versión contemporánea y descreída de Barbarella. Viaja en una nave colosal en compañía de miles de extraterrestres de centenares de razas distintas. Investiga lo que parece ser un cementerio cósmico surgido de la nada. Tiene 8 horas para resolver el enigma. Cumplido el plazo, la máquina Infinity 8 reseteará el espaciotiempo. Es una excusa para abordar la premisa desde otros puntos de vista, con otras estéticas, en otros tonos. Los 2 primeros comicbooks, coescritos por Trondheim y Zep, son divertidos: a medio camino entre Valerian et Laureline y la escena del bar del primer Star Wars, con guiños constantes a la bande dessinée de los 70 y 80: Moebius, Caza, Bilal… El dibujo de Dominique Bertail le sienta como un guante al argumento. Un argumento en el que se combina humor con erotismo naïf, violencia, acción, sense of wonder, más acción y autoparodia de baja intensidad. Editado en francés por Rue de Sèvres.



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