¿Último
número? Lo parece. Un #13. Como si fuese una temporada televisiva. El tono de Nick Spencer es (sigue siendo) de sitcom, sí. Brillante. Chispeante.
Energético. Ágil. Inteligible al 100 % (gracias a sus continuos repasos
argumentales en formato monólogo interior). El juicio contra Scott Lang se
resuelve de la mejor manera, después de media docena de trapisóndicos giros de
guión: villanos y héroes se pegan en medio de la sala del tribunal. Villanos y
héroes marca Spencer. Es decir: entre excéntricos y cutrones (pero, siempre, encantadores). El final emociona. Padre e
hija, unidos de nuevo, con el beneplácito de la exesposa perdonavidas. Dibujo
de Ramón Rosanas (flashbacks) y Brent Schoonover (acción en la corte). Un placer de lectura.


No hay comentarios:
Publicar un comentario