Señala
Howard Chaykin que concibió este
cómic antes de que Donald Trump ganase
las elecciones. Lo que entonces le parecía un material inflamable, ahora le
parece más bien blandito. Chaykin es un autor con garra, con estilo, con ganas
de decir cosas. Es izquierdoso, al
menos desde un punto de vista norteamericano. A mí me resulta simpático, pero
soy incapaz de leer sus historias sin que me empiece a doler la cabeza a los 3
segundos de iniciar la lectura. La culpa, quizás, la tenga ese acabado digital
absolutamente espantoso que lucen sus últimas obras. The Divided States of Hysteria, además de tener un buen título, es
un marmitako de ocurrencias
atrevidas: agente de la CIA adúltero empeñado en destapar tramas conspiranóicas; negrata asesino de blancos; psychokiller
con toque original; she-male
prostituta apaleada que mata a sus 3 clientes homófobos; terroristas musulmanas
embarazadas kamikazes que se inmolan
en el aeropuerto… Pero, ya digo, el dibujo de Chaykin está echado a perder por
culpa del colorista-letrista, y el argumento, simplemente, no existe. O no lo
encuentro. O no me interesa. O me suena de algo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario