Nuevo
arco argumental, especificado con nuevo subtítulo debajo del logo de portada. Neil Gaiman seduce al lector. Cuenta
estupendamente. Pasa de lo cotidiano a lo onírico con una facilidad que
maravilla. Distribuye pistas, detalles, enriquece a los personajes secundarios,
inserta secuencias de choque (las torturas y asesinatos de The Corinthian en un
motel) y homenajes a clásicos del cómic (Little
Nemo in Slumberland, de Winsor
McCay). La trama gira en torno a la nieta de una de las mujeres que se
quedó dormida durante décadas en el #1 de la serie (fue violada y tuvo una hija
sin darse cuenta de nada). Dos monstruosas criaturas de la Tierra del Sueño se
han escondido en la mente de un niño maltratado (el hermano de la nieta) y se
han montado su propio universo superheróico minimalista, comiéndole el tarro a un Sandman de pacotilla (¡el
Sandman original de Jack Kirby!)
casado con una triste mujer embarazada. La idea es tan brillante que se me
saltan las lágrimas. El dibujo de Mike
Dringenberg es ahora menos experimental y más narrativo. Efectivo, pero
feista. El #12 está dibujado por un Chris
Bachalo mimético, que copia el estilo de la serie a la perfección.


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