Sueño
necesita recuperar un amuleto de poder. Lo tiene un psicópata escapado del
manicomio de Arkham. En el #6, el psicópata tortura, mental y físicamente, a la
camarera y los clientes de una cafetería, durante 24 horas, mientras provoca
pesadillas, suicidios y actos depravados en todo el mundo. Un episodio redondo
y aterrador. En el #7, Morfeo lucha contra el psicópata en la Tierra del Sueño.
Un capítulo rabioso y efectista. Fin del arco argumental que puso en marcha a
esta serie. El #8 es un paréntesis de estilazo. Morfeo es visitado por su
hermana, la Muerte, una jovencita punk
encantadora y muy bien dibujada. Pasean juntos mientras ella hace su trabajo
(espeluznante la página de la muerte súbita de un bebé). El #9 es una fábula
africana de iniciación en la que se cuenta la historia de amor imposible entre
Sueño y una adolescente llamada Nada. Trágica historia fundacional del mito en
construcción que es, en realidad, The Sandman. Me sorprende, gratamente, la
capacidad embaucadora de Neil Gaiman.
Es un cuentista fabuloso. Construye mundos complejos y sugerentes combinando
mitos y referencias literarias de aquí y de allá, sin que la mezcla resulte
inverosímil o antinatural. Mike
Dringenberg pasa de ser el entintador de Sam Kieth a ser el dibujante residente. Su dibujo es agresivo,
perturbador, setentero y tramposo. No
puedo imaginar nada más adecuado.


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