Cullen Bunn hace lo que puede con la premisa MU. En el #3, Leinil Francis
Yu se luce como sólo él sabe hacerlo: a lo grande (o grandilocuente, que no
es lo mismo). Elsa Bloodstone, la clon Marvel de Lara Croft, nos explica, a los
amables lectores de esta miniserie absurda, la leyenda de los megamonstruos caídos del cielo y el niño
que dibuja bestias que se hacen realidad. El niño es un inhumano recién salido
del cocoon, como aquel que dice. De
hecho, lo de la nube terrígena se ha convertido en un comodín para los
guionistas vagos. Me parece estar escuchándoles ahora mismo: “¿Nos hace falta un nuevo superpoder para
solucionar un problemilla argumental? Tiramos de nube y lo solucionamos en un
plis”. Al final, me he leído los números #1, #3 y #5 de esta miniserie de 5. No
he echado de menos los números #2 y #4. No sé si eso es bueno o malo. El evento
MU sólo ha servido para poner en
marcha otra cabecera de inspiración manga.
Otro subproducto Marvel para treceañeros. El niño inhumano que dibuja colosos à la Jack Kirby ya tiene su propio equipo de 5 monstruos combinables
entre sí. La cabecera oficial puede ponerse en marcha. En el #5, Bunn despacha
la profética trama de invasión alienígena con un par de combates mamporreros talla XXXXXL. Adam Kubert ilustra el asunto con entusiasmo (ver ilustración),
pero yo me quedo como estaba: aburrido.

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