Steve Ditko en DC con un producto que recuerda a Doctor Strange. Y a Jack
Kirby. Setentero pasado de moda
(es decir: sesentero tardío o cincuentón de vanguardia). El planeta
Meta está localizado en otra dimensión, al ladito de la Tierra. Un peligroso
convicto de Meta escapa de la cárcel y se traslada a nuestro planeta. Su
exnovia, agente del orden, le sigue para detenerlo. El convicto lleva un traje
que le permite distorsionar aparentemente la forma de su cuerpo. El efecto es
curioso: caras grotescas, puños gigantes, piernas larguísimas. Los modelazos de
la chica y de su jefe son dignos de Clea y Stephen Strange. El dibujo
encandila. El guión, amodorra. Los diálogos son de Michael Fleisher (supongo que los ha escrito encima de los
originales de Ditko, al estilo de Stan
Lee). En el #2, se nos explica que el convicto no es un traidor. Que le
traicionaron. Aparece un ser monstruoso. Superpoderes chulísimos. Ditko, desatado. Puro Doctor Strange, insisto, pero en clave sci-fi con toques de serie negra gansteril.


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