Resumo:
esta metaserie se compone de 1 comicbook introductorio + 7 miniseries de 4 entregas
cada una + 1 comicbook final. Todo ello interconectado argumentalmente por Grant Morrison. Problema 1: no hay un
orden de lectura determinado. Se entiende mal y tarde. O no se entiende en
absoluto. Problema 2: los viejos personajes de serie B de la DC son cutres.
Resulta prácticamente imposible reciclarlos. El encanto de lo retro no siempre
funciona. Problema 3: Los dibujantes que ilustran las locuras de Morrison tienen
estilos demasiado dispares. Algunos son realmente estomagantes. Yo perdí la
concentración y acabé leyéndolo / mirándolo todo en diagonal. Curiosamente, la
miniserie Manhattan Guardian,
pedestremente dibujada por Cameron
Stewart, es la que me parece más redonda (con esos piratas que controlan
las líneas del metro neoyorquino). El dibujo alucinatorio de Frazer Irving en Klarion (ver ilustraciones) recuerda a Richard Corben en versión becario. Dough Mahnke derrocha estilazo mórbido con toque Moebius en Frankenstein. J.H. Williams
III imita a Jack Kirby con una
soltura originalísima en las páginas más espectaculares de la última entrega. Y
eso es todo. Me hubiera gustado disfrutar. Disfrutar de verdad, no en teoría.
Pero.


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