Garth
Ennis:
o gusta (mucho) o provoca vergüenza (ajena). No hay término medio. Sus historias
están sazonadas de diálogos sexistas y situaciones embarazosas. A él le
gusta el género y hasta el subgénero bélico. Se emociona con asuntos de amistad
masculina, honor, sacrificio, justicia extrema. Stitched es otra maravilla disfrazada de serie Z para chicos. La
acción transcurre en Afganistán. Soldados
y soldadas de EE.UU y Reino Unido, supervivientes de accidentes de
helicóptero, se enfrentan a talibanes traficantes de mujeres y niños, hechiceros
milenarios con chilaba y hordas de zombies encapuchados. Los zombies, en realidad,
son prisioneros a los que se les ha rellenado el estómago con un líquido
viscoso y negro. Después, se les ha cosido boca, ojos, nariz, orejas y ano. Se
les controla haciendo girar en el aire latas con algo dentro que hace ruido.
Atacan con cuchillos, te sacan las tripas por la boca y son inmunes a las
balas. La pinta de estos pseudozombies recuerda mucho a la de los templarios
muertos vivientes de las películas de Amando
de Ossorio. Sólo por eso, este cómic me
puede. Ennis añade interludios íntimos sin sexo entre las 2 soldadas yanquis y los
2 soldados british. Respeto, distancia y colaboración entre camaradas. Da un
poco de risa, pero a Ennis le suda la polla. Esta serie se publicó entre 2011 y
2012. Antes, se estrenó en una convención de tebeos una versión cinematográfica
(es un decir): Stitched!, cortometraje
cutre y amateur escrito y dirigido por el propio Ennis. El dibujo de Mike Wolfe es básico y gore.



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