Primer arco argumental: Immaculate Conception. Una gurú pseudociencilógica, Astrid Mueller, es
capaz de ver lo que pocos pueden ver.
La realidad horrenda de las cosas. El
lado lovecraftiano de la existencia.
Una joven periodista novata, Chloe Pierce, afroamericana, trata de averiguar
porqué se pegó un tiro en la cabeza su novio después de integrarse en la filas
de la secta de Mueller. Pero hay algo más: control mental, demonios que
retuercen la carne, famosos de Hollywood en busca de respuestas, policías
siguiendo pistas inquietantes. El guión de Gail
Simone toca muchas teclas. Sugiere a lo grande. Se queda a medio camino.
Veremos cómo crece. O se desintegra en el aire. ¿Son demonios o son
extraterrestres? Me suena esta premisa. El dibujo realista y virtuoso de Jon Davis-Hunt no me deja indiferente.
Personajes sexies realizando actos morbosos. Espectaculares portadas de Jenny Frison.



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