Se
empeñan en mezclar a H.P. Lovecraft
con la serie negra. O el neo-noir, como dicen ahora los pedantes. Y no sé, no
sé. Me molesta. La serie negra es algo tan masculino y tan poco decadente como
el fútbol. Eso opino. No es que no me interese o me interese lo justo. Es que
me provoca rechazo. ¿Serie negra? En principio, más bien no. No me apetece. Mi
respuesta automática. Sin embargo… Casi siempre hay un sin embargo. El sin
embargo que convierte a Fatale en una
serie recomendable quizás sea el dibujo realista y contrastado de Sean Phillips. Desde luego, no el guión
enrevesado de Ed Brubaker. Vaya, que
a lo mejor tengo que dejarme de circunloquios y constatar lo que, realmente,
opino sobre este cómic: demasiada morralla policial para tan poco pulpo
milenario. Prefiero a Abulí y Bernet. Y a Lovecraft, claro. Por
separado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario