5/5/20

The Invisibles #5-8 (1995)


Hay que ser muy listo, tener mucha memoria y haber leído a los autores (in)correctos para captar todo el alcance del guión metagenérico de Grant Morrison. De este Grant Morrison de mediados de los 90, que ya tocaba los mismos temas que toca ahora, 30 años después. Resulta fascinante su discurso: esa combinación letal entre teatro de sombras hindú, Orlando transformado en psychokiller sin carne, el Marqués de Sade viajando al futuro, las guillotinas de la Revolución Francesa, la neoversión apocalíptica de Salò o le 120 giornate di Sodoma de Pasolini, el episodio localizado en Rennes-le-Château con la cabeza del Bautista hablando en el idioma de los ángeles, la trama paralela protagonizada por los poetas románticos Lord Byron y Percy Shelley, etc, etc… Fascinante, sí, pero indigerible sin bicarbonato sódico cultureta. Morrison le exige demasiado al lector. Con el dibujo de Jill Thompson tampoco estoy demasiado conforme. Es feo de cojones, a pesar de su grotesco e indudable atractivo. O viceversa. Sólo a mí se me ocurre empezar a leer The Invisibles a partir del número 5. Esto es insano. Pero no me arrepiento.



No hay comentarios:

Publicar un comentario