¡Olé,
sus huevos! Álvaro Ortiz se marca
una historia larga de género terrorífico costumbrista indie pop al más puro
estilo yanqui. Eso sí, me resulta todo tan reconocible (o previsible), que me
cuesta disfrutarlo. Protagonista rarito que no lo parece tanto, coleccionista
solitario de memorabilia asesina, paletos borrachos, sexo en habitaciones de
motel, disfraces de fiesta provinciana, gatos que se comen el cadáver de su
amo… Este cómic se toma su tiempo (y, lo que es peor, el mío). Le falta mala
leche, profundidad, dibujo y autoría. Pero mola. Editado por Astiberri.



No hay comentarios:
Publicar un comentario