Primer
trabajo importante del suizo Frederik
Peeters. Una historia autobiográfica. La relación amorosa entre el
dibujante protagonista y una mujer de ojos inmensos y un niño tristón (ambos,
seropositivos). Emociona más por ser real que por la calidad del dibujo
(estupendo) y la narrativa (sugerente). Las pinceladas oníricas funcionan muy
bien. La información sobre el sida y sus circunstancias resulta oportuna. La
coda dibujada en 2013 añade una capa más de emotividad bien entendida al
conjunto. ¿Se nota que este cómic, en el fondo, me deja frío, aunque me
interese y lo valore? Pues eso: que parezco más mala persona de lo que en
realidad soy. Editado en francés por Atrabile.

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