10/4/20

We Can Never Go Home #1-4 (2015)


Si esto fuese una teleserie, me engancharía al instante. Tiene eso que tenían los primeros episodios de Heroes y Misfits. Más la caña destroyer de películas como Natural Born Killers o Chronicle. Y la credibilidad neo noir de David Lapham en su saga tebeística Stray Bullets. 2 adolescentes en fuga, con pasta robada a narcotraficantes, desajustes hormonales, superpoderes, pistola, Cadillac y numerosos asesinatos a sus espaldas, se convierten en piezas de caza del FBI y de un grupo clandestino de superfreaks. Un comicbook estupendísimamente bien escrito por Matthew Rosenberg y Patrick Kindlon, ilustrado por un dibujante que va a convertirse en la gran revelación confirmada de la temporada: Josh Hood. Trazo indie pop y virtuosa mise en page. Editado por Black Mask.




We Stand On Guard #3-6 (2015)


Finito. El primer arco dramático, digo. ¿Continuará la guerra entre Estados Unidos (invasor) y Canadá (invadido)? Estos 6 capítulos han servido para construir un personaje de jovencita irreductible bastante atractivo, además de, evidentemente, plantear un escenario bélico de política ficción muy sugerente. Brian K. Vaughan espolvorea de ideas atractivas un guión que crece sin enredarse (aunque se echa de menos algo más de conspiranoia postmilenarista). El dibujo de Steve Skroce es de los que acaban entusiasmando: robots gigantes, gore sin complejos, irrealidades virtuales, rostros expresivos, planos generales hiperdetallistas y la Naturaleza canadiense en todo su esplendor boscoso.




We Stand On Guard #3 (2015)


Las historias de guerra, como que ni fu ni fa. Lo que pasa es que Brian K. Vaughan es un guionista brillante, y Steve Skroce, un dibujante excepcional. Juntos, cuidan cada detalle de esta saga de supervivencia ambientada en una Canadá invadida por el ejército estadounidense. Un futuro en el que la realidad virtual se utiliza para torturar al enemigo. Buenos personajes secundarios. Buen tercer capítulo. A pesar del rollo bélico, ya digo.


We Stand On Guard #2 (2015)


El dibujo detallista de Steve Skroce vuela alto, muy alto. Espectaculares, las páginas dobles. El guión belicoso de Brian K. Vaugham se toma en serio a sí mismo y va cobrando espesor. Los Estados Unidos han derrotado a Canadá en una guerra futura. La Resistencia resiste escondida en bosques nevados. Robots gigantes. Personajes con carácter. Esto funciona.



We Stand On Guard #1 (2015)


Brian K. Vaughan, el guionista de Saga, se saca de la manga una historia ambientada en el año dos mil ciento y pico, en plena guerra entre Estados Unidos y Canadá. Los protagonistas son los integrantes de un grupo de la Resistencia canadiense. El enemigo utiliza robots gigantes. Espectacular y detallista dibujo de Steve Skroce, con sus pinceladas gore y sus guiñitos de admiración a Geof Darrow (por ejemplo). Estupendo primer capítulo: presenta reparto, planta escenario, marca tono, derrocha estilo y promete what the fucks.



Weird Detective #1-3 (2016)


El protagonista es un detective que se parece a H.P. Lovecraft y se comporta como si estuviese poseído por un extraterrestre de The Shadow Out of Time. Tiene habilidades (graciosamente descritas a pie de viñeta), como leer la mente con la punta de la lengua o (con)fundirse con el entorno camaleónicamente. Lucha contra un asesino que vacía los cuerpos de sus víctimas (dejando sólo el traje de piel) y contra mafiosos casados con Profundas Abisales lovecraftianas. También hay una policía negra (y lesbiana y madre) con (mal) carácter. La premisa tiene punch. El guión de Fred Van Lente acumula tópicos de teleserie policiaca postmoderna. Humor blanco con tentáculos. Vecinos gilipollas. Algún atisbo de Horror Cósmico. También hay algo del Neonomicon de Alan Moore. El dibujo de Guiu Vilanova no es lo suficientemente weird.


X-Men: Worst X-Man Ever #1-5 (2016)


El delicioso trazo indie de Michael Walsh, extrañamente supercoloreado por Ruth Redmond, le sienta muy bien a esta sitcom autoparódica mutante escrita con mucha mano izquierda por Max Bemis. La premisa (joven mutante con el poder de explotar una sola vez, con fatales consecuencias para sí mismo, entra en la escuela de muties después de que un Centinela aplaste a sus padres de un pisotón) parece más ligera de lo que en realidad es y los giros argumentales tienen más chispa de lo habitual. ¿Quién es el freak en un lugar repleto de superfreaks? ¿Para qué sirve un omnipoder? El último episodio de esta miniserie de 5 parece un capítulo de The Big Bang Theory guionizado por Grant Morrison. El protagonista utiliza su superpoder explosivo de un solo uso para desintegrar el mismísimo comicbook en las manos del lector. Curioso.



9/4/20

Captain America: Hail Hydra #1-5 (2012-2013)


El novelista horroroso Jonathan Maberry indaga en el misterio original de H.Y.D.R.A., insertando a la organización criminal protonazi en un plan milenario controlado por un mago alquimista en busca de la fórmula de la vida eterna. 5 comicbooks ambientados en 5 épocas distintas: años 40, años 60, etc… Y 5 artistas invitados, todos ellos de marcado estilo underground y grosero: Sergio Cariello, Tom Scioli (ver ilustraciones), Phil Winslade, Kyle Hotz y Graham Nolan. Muy retro todo. Muy flipado también. Muy de serial o de culebrón aventurero de serie B.




Bad Weekend (2019)


Sinopsis: Hal Crane fue un maestro del cómic de la Edad Dorada, un autor de culto que, en la actualidad, vive apartado de la industria, trapicheando con sus propios originales. El narrador de esta historia es uno de sus fans. Hace años, trabajó para él como asistente. Los responsables de una convención de cómics, en la que Crane recibirá un premio honorífico, contratan al protagonista para que no le pierda de vista. Crane es un tipo desagradable, faltón, bebedor, juerguista y malqueda, que disimula un pasado traumático en un presente decadente. Ed Brubaker aplica su habitual tono de serie negra postmoderna para echar la vista atrás con nostalgia, combinando flashbacks, borracheras, puñetazos y freaks disfrazados de superhéroes. Sean Phillips dibuja con trazo clásico, impecable, contrastado y virtuoso. Publicada originalmente con el título The Longest Weekend en Criminal #2-3.



Invisible Woman #1-5 (2019)


Uno de espías. Tebeo, digo. Sue, la Mujer Invisible de The Fantastic Four, superheroína, esposa, madre y no sé cuántas cosas más, también ha tenido tiempo para dedicárselo al deep state. Trabajó con S.H.I.E.L.D. cuando S.H.I.E.L.D. molaba. Ahora, pasados los años, corre al rescate de un excolega espía irlandés que ha sido hecho prisionero. Agentes dobles, tecnología punta, localizaciones chulas: Nueva York, Barcelona, Roma, Odessa, Kilkenny. La Viuda Negra se une a la fiesta en #1-2 (y Maria Hill en #4-5). Guión más bien pedorro de Mark Waid. Espantoso dibujo fotorrealista de Mattia De Iulis. Una curiosidad: físicamente, sobre todo de perfil, Sue tiene pinta de actriz porno de la República Checa.


7/4/20

Sweet Tooth #36-40 (2012-2013)


Arco final: Wild Game (#36-39). Enfrentamiento en Alaska. Militares asesinos contra niños mutantes. Revelaciones místicas, tragedias paternofiliales. Jeff Lemire apuesta por la pólvora quemada. Sin complejos. Preciosas páginas oníricas de apertura. El #40 es un epílogo dilatado en el tiempo. Los niños-animales supervivientes crecen y se organizan. La raza humana se extingue. Toca la fibra.





Sweet Tooth #33-35 (2012)


El #33 vuelve a ser un número especial en formato apaisado, contado e ilustrado como su fuese un cuento para niños. Niños raros, eso sí. Sirve de recordatorio de todo lo que ha sucedido desde el principio de la serie. El #34 es otro número especial, un flashback, dibujado por Nate Powell (ver ilustración). Se titula The Ballad of Johnny and Abbot. Cuenta la infancia, adolescencia y edad adulta de 2 hermanos: uno es el asistente del médico que experimentó con los niños en la base militar y luego huyó con ellos, arrepentido; el otro es el general del campamento, el sádico y despreciable Mr. Abbot. En el #35, el doctor Singh, extorturador científico insensible y flipado religioso reciente, descubre las instalaciones secretas construidas sobre la gruta misteriosa de los esqueletos con astas en Alaska. Nos enteramos de lo que les pasó al padre y la madre de Gus, el niño-animal protagonista. Jeff Lemire, enchufado.


Sweet Tooth #29-32 (2012)


Arco: Unnatural Habitats. La situación dentro del complejo ecologista se complica. El tipo raro resulta ser un psychokiller pederasta. Dramas y muertes. Los militares están a punto de atrapar a los protagonistas. Impecable pulso narrativo. Dibujo rabioso. Jeff Lemire pisa el acelerador de la serie.


Sweet Tooth #26-28 (2011)


Arco: The Taxidermist. Escrito por Jeff Lemire. Dibujado por Matt Kindt. Una maravilla. Diario de un aventurero de principios de siglo (del siglo XX, se entiende). Expedición polar. Leyendas esquimales con un puntito Joseph Conrad y Edgar Allan Poe. Esqueletos milenarios con astas en sarcófagos ocultos en gruta subterránea. ¿Dioses o extraterrestres? ¿Erich von Daniken o H.P. Lovecraft? Este es el origen de la plaga. Un misterio. Fascinante.





Sweet Tooth #18-25 (2011)


2 números independientes (#18-19) + arco Endangered Species (#20-25). El viaje continúa. El grupo friqui viaja hacia Alaska. Por el camino, entran en un supermercado (episodio #18, dibujado en formato apaisado con ilustraciones de libro infantil), se cuentan historias (episodio #19, con flashbacks dibujados por Nate Powell, Emi Lenox y Matt Kindt), acampan en el bosque y conocen a un tipo raro que vive en un complejo ecologista que recuerda a la teleserie Lost. Un grupo de personas uniformadas trata de penetrar en el bunker. Nada es lo que parece. Psychokiller pederasta a la vista. Jeff Lemire es un narrador nato que atrapa al lector. Como dibujante resulta irregular, mejora y empeora de una página a otra. A veces, seduce con trucos sencillos. Otras, da vergüenza ajena (lo mismo les pasa a los artistas invitados, por cierto: Powell, Lenox, Kindt).




6/4/20

Lazarus X+66 #1-6 (2017)


El universo Lazarus es complejo. Greg Rucka lo construye y reconstruye sobre la marcha con minuciosa y apasionada obsesión. Es un fanático de las distopías contemporáneas y la ciencia ficción de ahorita mismo. Los 3 números de The Lazarus Sourcebook dedicados a las familias Carlyle, Hock y Vassalovka, publicados entre 2016 y 2017, están repletos de información. Son auténticas guías, enciclopedias, biblias. También esta miniserie de 6 entregas funciona como un estupendo anexo dramático. Cada episodio está coescrito y dibujado por un guionista y un artista distintos. Los protagonistas son personajes secundarios de la serie troncal. El #1 es de Rucka y Eric Trautmann, con dibujo de Steve Lieber. El #2 es de Rucka y Aaron Duran, con dibujo de Mack Chater. El #3 es de Rucka y Neal Bailey, con dibujo de Justin Greenwood. El #4 es de Rucka y Trautmann, con dibujo de Alitha Martínez. El #5 es de Rucka y Trautmann, con dibujo de Bilquis Evely. El #6 es de Rucka y Trautmann, con dibujo de Tristan Jones (ver ilustraciones). Este último, protagonizado por The Zmey, El Dragón, el Lazarus ruso de la familia Vassalovka, un bruto cabrón destripabebés, es aterrador.



Covid 19


Escribo esto en plena confinación por el coronavírus. Quien lea esta primera frase dentro de unas décadas, quizás no sepa de qué estoy hablando. El caso es que, de la noche a la mañana, la vida real se ha transformado en un tebeo apocalíptico. No sólo en mi barrio, ciudad, país, sino en todo el mundo. Me sorprende lo mucho que se parece todo esto a lo que cuentan los guionistas en los cómics de superhéroes, sobre todo en eventos y crossovers. La misma sensación de acabose cósmico, de aplastamiento definitivo, de cambio de paradigma. Lo del covid 19 es una pandemia gripal que provoca pneumonía y contra la que no existen ni medicamentos ni vacuna. Mata a 1 de cada 10. La gente se encierra en sus casas para evitar el contagio o sale a la calle cubriéndose la nariz y la boca con lo que sea. Hospitales a rebosar. Fábricas paradas. Comercios cerrados. No viajes. No bares. No nada. Resulta abrumador pensar en ello, en todo lo que está cambiando, en lo que sucederá en los proximos meses y años. Al ser lector de tebeos, tengo la sensación de estar mejor preparado para lo que venga: para lo peor, lo inimaginable, lo espantoso… o lo revolucionario. En las páginas de correo y extras de Lazarus estoy encontrando textos interesantísimos. Esta frase de Greg Rucka en el #26 de Lazarus, escrita en pleno cabreo tras las elecciones que colocaron a Donald Trump en la Casa Blanca, me alborota las neuronas: “Lazarus nació del miedo a lo que sucedería si el capitalismo suplantase a la democracia. Cuando la adquisición de fortuna fuese un fin en sí mismo. (…) Eso es, precisamente, lo que estamos viendo ahora mismo”. Ya lo recordaba Warren Ellis en 2014, en el prólogo a la edición en volúmen de Lazarus: “La buena ciencia ficción es siempre ficción social: el futuro como herramienta para examinar el presente”. Ojalá el covid 19 destruya al capitalismo global, no digo más (ni menos). Dibujo de Michael Lark.


Lazarus #22-26 (2016-2017)


Arco: Cull. Guerra entre clanes. Los Carlyle y sus socios atacan a los Rausling, que acaban de invadir territorio Bittner en Europa (la Tierra está dividida en 15 zonas controladas por 15 familias). La protagonista, que se llama Forever, por cierto, se recupera de su casi muerte (fue mediodescuartizada al final del anterior arco argumental). Ya sabe que fue creada en un laboratorio, adiestrada para convertirse en asesina y drogada para adormilar su mente. Ya sabe que ella es la #7 de su clase, y que quieren sustituirla por la #8, una niña de 11 años. Está mosqueada. Escenotas de acción gore sin diálogos. Conspiranoias familiares en la sombra. Tecnología postcyberpunk de vanguardia. Greg Rucka no descuida ni un solo detalle. Michael Lark dibuja con bisturí.




Lazarus #16-21 (2015)


Creo que me refería a esto cuando le pedía a Greg Rucka un poco más de cojones. El #16 destapa un feo asunto de guerra bacteriológica con monja espía y conejillo de India humano. A partir del #17, el tono bélico predomina sobre el folletín familiar. La acción es sobresaliente. Los interludios sin diálogos se han convertido en marca de la casa. Mucha medicina de vanguardia. Muchas drogas amplificadoras. Mucha lucha de clases futuristas. El arco dramático Poison toca temas interesantes e introduce giros inesperados. El dibujo de Michael Lark, impecable (bonitas escenas nevadas de exterior). Otro detalle destacable: el alto nivel inventivo y argumentativo del correo de los lectores y los extras con información histórica futurista. Rucka y compañía han creado un Mundo.



Lazarus #1-15 (2013-2015)


La arquitectura dramática sobre la que se asienta esta serie es resistente a los lugares comunes. Quiero decir que, incluso en sus momentos más desafortunados, previsibles y simplones, funciona. Esta ucronía políticamente aterradora sobre un mundo controlado por familias empresariales que esclavizan a sus trabajadores y prescinden del sobrante de humanidad, tiene su gracia. Cada familia cuenta con un o una Lazarus, que es una especie de superguerrero o superguerrera de lo más cool y prácticamente indestructible. La Lazarus de la familia Carlyle (el clan que gobierna la mayor parte de los exEstados Unidos) se llama Forever. Tiene dudas acerca de su pertenencia o no a la familia. La serie mejora cuando se atreve a describir el mundo que existe fuera del entorno íntimo de la protagonista. Greg Rucka, guionista, debería soltarse el pelo (¡ese #15, casi sin diálogos, con una pelea de chicas que ocupa casi todo el capítulo!). Si no es así, me acabaré aburriendo. Las rivalidades de clan mal resueltas y los temblores existenciales de serie B, a la larga, no conforman una dieta energética equilibrada. Comida basura, la justa. El dibujo realista, detallista, antiguo y contenido de Michael Lark marca tendencia.



5/4/20

Runaways #13-18 (2004)


Vol. 3: The Good Die Young. Brian K. Vaughan se saca varios ases de la manga. ¿Guionista tramposo o, sencillamente, divertido? La serie coquetea con los juegos de rol y las novelas para jóvenes adultos. Se explica el origen de la secta de los padres de los protagonistas. Han sido seleccionados por unos seres extraños, gigantes, alienígenas. Cada año, las 6 parejas de adultos sacrifican a una chica joven. Aspiran a conseguir 6 tickets para la inmortalidad después de que los gigantes exterminen a la humanidad. El concepto es tan porquesí que abruma. Hay traiciones, tanto entre los adultos como entre los teens. Acción, humor, romance. Simplón y adictivo. Lástima que el dibujo de Adrian Alphona me torture las retinas.



Runaways #7-12 (2003-2004)


Vol. 2: Teenage Wasteland. Los adolescentes se organizan como pueden. Sus padres, también: para atraparlos. Aparece un nuevo runaway, seductor casual con piercing en la ceja. Es un vampiro centenario. Guión de Brian K. Vaughan. Dibujo de Adrian Alphona. Cómodos ambos. Los números #11-12 están dibujados por el artista invitado Takeshi Miyazawa (ver ilustraciones). Más talentoso, más manga, menos internetero. Interviene la parejita Cloak and Dagger.



Runaways #1-6 (2003)


Vol. 1: Pride and Joy. Parece una serie Image. Estupendamente bien escrita por Brian K. Vaughan. Dibujada con un estilo manga internetero muy personal por Adrian Alphona (lástima que el coloreado digital impida apreciar sus lápices). 2 adolescentes chicos, 3 adolescentes chicas y 1 niña preadolescente descubren sin querer que sus padres forman parte de The Pride, una oscura organización criminal de supervillanos con superpoderes. Al principio, ni los jóvenes protagonistas ni el lector acaban de creérselo del todo. Los hechos confirman las sospechas. Los teenagers huyen de sus respectivos hogares hollywoodienses y se refugian en un hotel sepultado bajo tierra. Vaughan mezcla magia con tecnología, extraterrestres con mutantes, viajes en el tiempo con referencias pulp. El tono es juvenil y metagenérico. Cada adolescente es un mundo en sí mismo, con sus comidas de coco y sus inseguridades psicofisiológicas. Lo mejor es que la doble lectura del argumento resulta creíble: está claro que los adultos son una amenaza para los jóvenes (así, en general). En este primer arco, los runaways son acusados de asesinato y secuestro. Se convierten en fugitivos de la justicia. Y empiezan a descubrir sus habilidades más o menos aletargadas (son hijos de, no lo olvidemos).